Pensé en escribir este mini homenaje por las mascotas que viven a través de nosotros en el anonimato, ya sea una buena vida o soportando malos tratos; y cuya única huella es el amor que nos dieron: todas las pequeñas o grandes cosas en las que transforman nuestra vida, siempre para bien.
La semana pasada murió mi perrita Fiona a los 14 años. La quise desde que la vi en la canastita en la fuente de un parque el día antes de Navidad, hasta el día que me desperté en la madrugada porque dejé de oirla, la quiero todavía...
Nunca sabré sabré si de verdad la hicimos sentir tan feliz o tan querida como ella a nosotros, lo único que sabemos es que siempre la vamos a extrañar y a recordar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Espero leerte pronto!